domingo, 5 de septiembre de 2010

Intervenciones en la presentación de las XIX Jornadas Anuales de la EOL



En la primera noche organizada como presentación temática de las XIX Jornadas Anuales de la la EOL, se suscitaron diversas intervenciones, aquí algunas de ellas, que permiten comenzar el debate sobre El amor y los tiempos del goce, Qué responden los psicoanalistas. Serán bienvenidas todas las aportaciones, comentarios, preguntas, etc., que serán moderadas por Juan Carlos Indart y Ana Simonetti.  

Déborah Fleischer: Propuso interrogar el texto freudiano “Introducción del narcisismo” en concordancia con los tiempos que corren, la época del Otro inconsistente, ya que observa en su clínica varios pacientes jóvenes que se afirman en un “yo…”, “yo…”, “yo…”.  Asimismo sugiere poner en tensión tres sintagmas lacanianos: amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es, el deseo de reconocimiento es el reconocimiento del deseo y sólo el amor permite al goce condescender al deseo. En contraposición, por ejemplo, al primer sintagma comenta el film Vincere de Marco Bellocchio sobre Ida Dalser, la amante de Mussolini.

Silvia Baudini: Planteó que en la época actual habría que pensar la diferencia entre la “implicación subjetiva” y el “hacerse cargo”, considerando a este último enunciado como una posible operación analítica. A este respecto resaltó la definición de síntoma como acontecimiento del cuerpo, un esbozo de lazo de afecto al cuerpo y, en este sentido, señaló que en la clínica de las psicosis se comprueba que el cuerpo del analista puede funcionar como un enlace de afecto.

Juan J. Criscaut: Preguntó por el lugar que tendría en la actualidad la degradación de la vida amorosa en los hombres, ya que ha escuchado a varios jóvenes de 20 y 30 años que aún no han tenido relaciones sexuales, en los cuales la irrupción del “amor” es peor que la irrupción del pene real en Juanito. Acuerda, a partir de comentarios en la sala, con una relectura de “Introducción del narcisismo”.

Lucas Leserre

Primera noche de las XIX Jornadas Anuales de la EOL

“El amor y los tiempos del goce. 
Qué responden los psicoanalistas”

RESEÑA (Martes 31 de agosto de 2010)

La noche estuvo a cargo de los integrantes de la Comisión Científica, quienes propusieron un marco para estas Jornadas con el acento en transmitir un estado actual de trabajo. Cada intervención dejó un aporte, una contribución que empuja a una elaboración colectiva acerca de las cuestiones que nos interrogan de la clínica actual.
Se hizo también una invitación a que participemos activamente a través del Blog.

Ricardo Nepomiachi destacó que estas Jornadas son la ocasión de poder constatar cuál es el modo de fallar la relación amorosa particular de nuestra época, en un mundo en el que el Otro ha perdido su consistencia, en la época de la caída de los semblantes. En estos tiempos del goce, qué destino hay para la palabra, teniendo en cuenta que el amor es un efecto del lenguaje. Los tiempos del goce solitario, del imperativo superyoico que propone una armonía con un objeto de satisfacción, plantea la pregunta acerca de por qué se renunciaría a un goce permanente.
En cuanto a la respuesta del analista, fue definida como una operación de inducción de un efecto que es el sujeto que instale el amor al inconsciente. Operación que tiene que vérselas con el goce solitario que hace obstáculo a la apertura del inconsciente.
Una viñeta presentada por Marisa Chamizo permitió meternos de lleno en la cuestión central, la hiancia entre el amor y el goce, y la dificultad que plantea el caso y que interroga acerca de las posibilidades de crear las mínimas condiciones para un tratamiento posible. Se desprende de la viñeta que el amor y el goce van por carriles separados, hay el empuje a la muerte, al “consumo a morir”. Uno se encuentra, dice Marisa, “con lo que no puede agarrar”. Plantea que sin la alarma necesaria que proviene de la angustia, ¿podríamos encontrar la manera de despertar alguna curiosidad, en el sujeto, para saber de qué se trata?
Ana Simonetti propone tomar lo que Lacan indica en el Seminario 21,  acerca de la pérdida de lo que soporta la dimensión del amor, el Nombre del Padre. Lo que caracteriza a la época sería entonces la pérdida de ese soporte. Relató dos viñetas que presentan un elemento común, cortes en el cuerpo que producen alivio. Dos mujeres jóvenes para quienes la palabra no estuvo como instrumento, o no alcanzó para mitigar su angustia y su dolor, con la paradoja de que con el corte en el cuerpo encontraron un alivio. La presentación permitió establecer las diferencias entre un caso y otro en lo relativo a la función del padre, y al modo en que cada uno intenta servirse de él.
Juan Carlos Indart plantea que lo que le interesa como respuesta apunta a la clínica, en esta época en que se constata esa sustitución que Lacan anunciaba en el Seminario 21, la sustitución del Nombre del Padre por el orden de hierro del “ser nombrado para” con lo que anticipaba una “degeneración catastrófica”.
Lo orienta la noción de frustración del Seminario 4, al punto que habla de una clínica de la frustración: así, bajo la égida de la frustración no funciona más que el Otro de la demanda, y esto tiene consecuencias en cuanto a los excesos de goce (la pulsión cobra un funcionamiento de compensación de la falta frustrante),  y en cuanto al amor (la dialéctica de la frustración lleva a la reducción del amor a el “dos”).
Los síntomas que presenta la clínica de la época se verifican inscriptos como letra, opacos a todo desciframiento. Tienen una función de alivio, de anudamiento, adviniendo un hueco forclusivo que el síntoma suple.
También desplaza la cuestión de la decadencia del Nombre del Padre advirtiendo que falla algo más hondo: la función fálica como tal.
La clínica muestra que algo puede funcionar más allá del Otro de la demanda en la medida en que llegan estos casos a un analista. Se notan efectos de un “hacerse cargo” de lo que les pasa, de sus síntomas. En una clínica en la que “avanzamos en tinieblas” se verifica  que en muchos casos hay sedación de la angustia o hay una reducción del síntoma compulsivo. Indart hace hincapié en la importancia de poder ir ubicando algún trazo lógico entre lo que se hace y las consecuencias. Por eso es necesario el espacio para la elaboración colectiva, estar abiertos a escuchar las respuestas de los analistas frente a una clínica que nos obliga a inventar.


Como efecto de estas intervenciones hubo interesantes aportes para ir volcando a “El Caldero de las Jornadas”:
-       La frustración de amor como síntoma de la época es un llamado a la transferencia,
-       Un problema clínico: no se dispone de la vergüenza. ¿Cómo avergonzar a alguien respecto de sus condiciones de satisfacción en la época en que se exalta el derecho individual al goce?
-       Retomar “Introducción del Narcisismo”, donde Freud se pregunta por qué es necesario amar, y responde que amamos para no enfermar y que enfermamos por no poder amar.
-       Algunas frases de Lacan que orienten una investigación: “Amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es”, “El deseo de reconocimiento impide reconocer el deseo”, “El amor hace condescender el goce al deseo”.
-       Acerca del “hacerse cargo”, sintagma que nos permite salir de la implicación subjetiva, que no está en lo contemporáneo, y que sirve para pensar el enlace de afecto a un cuerpo que se manifiesta en su compulsión.
-       Una referencia a Función y campo de la palabra… acerca de las tres entidades clínicas que Lacan propone: neurosis, psicosis y la tercera que hace referencia al efecto en el sujeto del discurso de la ciencia.
-       El concepto freudiano de narcisismo en la época del Otro que no existe.


Se trata ahora de aceptar la invitación que nos han hecho a participar en el Blog.
Juan Carlos Indart y Ana Simonetti se han comprometido a leer y responder lo que puedan.

Bernadette Houssay

lunes, 30 de agosto de 2010

Martes 31 de agosto, 21 hs


Noche Presentación de las XIX Jornadas Anuales de la EOL
El amor y los tiempos del goce
Qué responden los psicoanalistas


En esta ocasión, los integrantes de la Comisión Científica responderán lo que puedan. Marisa Chamizo, Juan Carlos Indart, Ricardo Nepomiachi y Ana Simonetti


EOL: Callao 1033, 5to piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

jueves, 26 de agosto de 2010




XIX Jornadas Anuales de la EOL


El amor y los tiempos del goce
-qué responden los psicoanalistas-
4 y 5 de diciembre 2010 / Hotel Panamericano, Buenos Aires




Argumento:
                   En primer lugar amor y goce son dos cuestiones que hoy se presentan cada vez más como sufrimientos fundamentales a los que los psicoanalistas en su práctica se confrontan. Se trata en estas Jornadas de que ellos den cuenta -para proceder a una elaboración colectiva donde nadie sabe todo- lo que cada uno ha podido (incluso: debido) inventar cuando se opera ya sea con uno (amor) o con el otro (goce).
Pero no menos se trata de señalar las consecuencias de lo que se intentó en cada tratamiento, porque tanto lo que abre una vía (supuesto éxito) como lo que encuentra un callejón sin salida (supuesto fracaso) tienen su valor lógico para la elaboración mencionada.
            Una condición es que se entienda que la expresión ‘los tiempos del goce’ se refiere a los tiempos que corren, los tiempos actuales: tiempos de una aceleración en la decadencia del orden simbólico preexistente, con marcadas incidencias en las últimas generaciones. Pues es desde ellas que nos llega lo que más alarma: un empuje al goce desenfrenado de modo singular o grupal (ya particularizado como bandas de goce), sea como anorexias, bulimias, compulsiones sexuales, virtuales o reales, compulsiones a la velocidad, compulsiones laborales, de información, drogadicciones… ya sea como: etc. etc. y etc.  Fenómenos en los tiempos del goce que llegan como síntomas no articulados a la castración ni al Padre freudiano -y por lo tanto no articulables a la represión ni a la transferencia en su algoritmo, aunque aún dejen ver una articulación con la frustración, según la conceptualización de Jacques Lacan.
            He aquí un lugar donde serán bienvenidos los psicoanalistas que transmitan lo que han encontrado como respuesta.
            Y aunque aún alarme menos, también de ahí llega una desolación en cuanto a algún ejercicio posible de un amor que ya no podrá estar anudado al Nombre del Padre. De las formas nuevas y contingentes del amor en los jóvenes se espera una respuesta de los psicoanalistas en el nivel de lo que de eso, al menos, escuchen.
            En segundo lugar se puede responder a la articulación entre las dos cuestiones (amor-tiempos del goce). Lacan señaló que hay un intento activo y creciente de sustitución de aquel orden simbólico -que se inscribía en lo inconsciente por represión, como anudamiento del deseo-ley y el amor anudado a la identificación al padre- por un nuevo orden que llamó de ‘hierro’[1]. El problema es que a esa sustitución la consideró forclusiva, ante lo cual no deberíamos angustiarnos, sino responder con una clínica de las psicosis ordinarias.
Pero también hay que reconocer que al nuevo orden (gestión, evaluación, control) lo llamó de ‘hierro’ porque ahí no es realizable ningún ejercicio del amor…lo que problematiza la acción analítica. Por eso se espera de la respuesta de los psicoanalistas que con su oferta no retrocedan ante las nuevas demandas y eso es precisamente lo que posibilita la transferencia en acto; y es amor, aunque no sabemos de qué amor se trata ni cuáles son las reglas para jugar su juego.
Respondamos, poco a poco, para ello contamos con estas Jornadas.       





[1] Lacan, J.: Lección del 19 de marzo de 1974, en "El Seminario, libro 21: Los nombres del padre o los no incautos yerran (Les non-dupes errent)" (inédito).