miércoles, 15 de septiembre de 2010

Algo sobre el amor...



Lacan se ocupó del tratamiento del amor a lo largo de toda su enseñanza
En el Seminario 20 (una carta de almor – Pág. 97) Lacan formaliza la relación entre amor y goce con referencia a la disyunción “lado macho” y “lado mujer” y a partir de la inexistencia de la relación sexual. En este seminario, y con el planteo de que el goce del Otro no es signo de amor, puede plantearse al amor como suplencia de la relación sexual que no existe.
A partir de esta fórmula se deduce que se llega al goce cuando hay relación sexual y que viene el amor al lugar de la ausencia de esta relación.
Pensado el amor como suplencia de la relación sexual que no existe, se introduce al amor en otro plano que el que planteaba Freud; el del narcisismo.
En el plano del narcisismo y con un tipo de elección de objeto de tipo anaclítica, se puede conservar la ilusión de hacer Uno con el amor, pero Lacan al darle forma lógica a la imposibilidad de escribir la relación sexual permite situar al amor como una suplencia, esto sería, como un síntoma.
En esta vía es que podemos situar al síntoma como una respuesta a la inexistencia de la relación sexual. Ante el imposible de la relación sexual, ante la ausencia de una condición suficiente que haga complementarios los dos sexos, el sujeto, a modo de suplencia produce el síntoma, su síntoma.
En líneas generales podemos decir que Freud planteaba al síntoma en dos perspectivas. Por un lado, el sentido de los síntomas, sentido sexual; y en la perspectiva pulsional. En este plano, ubica el esfuerzo pulsional orientado a la satisfacción.
Esto dejaría definido al síntoma a través del sentido y a través del goce.
Freud definió entonces al síntoma por dos vías: la del sentido y la del goce. La primera consiste en definir el síntoma como un mensaje cifrado portador de un sentido que puede ser develado, descifrado por la interpretación. La otra vía, la del goce, define el síntoma como un modo de satisfacción.
Dice Lacan: “Es evidente que la gente con la que tratamos, los pacientes, no están satisfechos, como se dice, con lo que son. Y no obstante, sabemos que todo lo que ellos son, lo que viven, aún sus síntomas, tiene que ver con la satisfacción...Satisfacen algo que sin duda va en contra de lo que podría satisfacerlos, lo satisfacen en el sentido de que cumplen con lo que ese algo les exige.”


La fórmulación de Lacan, "no hay relación sexual" implica que hay una falta de goce estructural inherente al sujeto que habla, una inadecuación del lenguaje y del ser que constituye en última instancia la causa del deseo.
La formulación lacaniana de que la mujer es el Otro, de que la mujer es fundamentalmente Otra como tal, lo conduce a la repetida frase que dice que "la mujer no existe".
Por el hecho de que la mujer como tal no existe en el inconsciente, es por lo que la relación sexual no existe. Cómo puede haber una inscripción de la relación entre el hombre y la mujer en el inconsciente, si en el falta el significante para cifrar la mujer, si en el inconsciente sólo se inscribe el significante del sexo masculino? Cómo puede haber en el inconsciente ciframiento de la relación entre Uno y Otro, si en el solo hay cifra para el Uno?


Desde ese punto de vista, el síntoma es más bien una suplencia de ese goce faltante. Es , por lo tanto, un montaje significante sostenido por la versión particular que tiene el sujeto de lo que es el goce, es decir. el fantasma : un montaje productor de goce precisamente allí donde no existe un instinto natural que diga al sujeto cual es su objeto adecuado.
En el Seminario RSI, dice Lacan que para que un sujeto entre en análisis, tiene que creer que el síntoma quiere decir algo que habrá que descifrar; y en el Seminario de la Angustia Lacan indica que para que el síntoma salga del estado en el que aun no estaría formulado, es necesario que el sujeto advierta que hay una causa. Muchas veces ese momento se vincula con el encuentro con una mujer, a partir del cual se actualiza el síntoma o se produce una interrogación novedosa en relación al mismo. Creer que ella, la mujer, pudiera decir algo relativo a una verdad es solidario con creer que algo del propio sujeto puede ser descifrado. La conexión entre el síntoma y una mujer se hace evidente por sí misma. "Uno cree lo que ella dice : es lo que se llama el amor" dice Lacan.


Daniel Peretta
(Rosario)

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